Mariano Benlliure dedicó la chimenea monumental Infierno de Dante (1900) al poeta florentino, del que hoy se conmemora el 700º aniversario de su muerte.

Se inspiró en la Divina Comedia para componer un impresionante grupo escultórico, de casi tres metros de altura, en forma de cono invertido, como describiera el poeta el infierno. Sobre él fluye el rio Aqueronte que se precipita en la embocadura abierta en el frente. A un lado, Lucifer espera vehemente la llegada de la barca de Caronte que, cargada de condenados, se acerca desde el otro. Decenas de cuerpos desnudos, en una asombrosa variedad de posturas y actitudes, dan forma al conjunto. En la parte superior, sobre una elevación, se alzan Dante y Virgilio que caminan en su descenso al Infierno.

En 1899 concluyó el modelo de la chimenea y su fundición en bronce se realizó en la casa Masriera y Campins de Barcelona en la primavera de 1900, desde donde se envió directamente a París para exhibirse en la Exposición Universal de ese año, exposición en la que Benlliure fue premiado con la Medalla de Honor por el conjunto de obras presentadas. Diez años después, en 1910, la presentó a la Exposición Internacional que se celebró en Santiago de Chile para conmemorar el centenario de su independencia.

Hasta la muerte del escultor en 1947, estuvo colocada en la sala de billar de su casa en la calle de Abascal de Madrid, después pasó a su hija Leopoldina Benlliure Tuero y, finalmente, en febrero de 1957 fue adquirida por la Diputación Provincial de Valencia.