El verano de Lucrecia Arana hace 125 años

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Durante los meses de julio y agosto de 1891, hace 125 años, la cantante y actriz Lucrecia Arana estrenó e interpretó con gran éxito diferentes papeles del llamado género chico de la zarzuela.

El 18 de julio se estrenó en el Teatro Recoletos Lacrima-Christi, juguete cómico-lírico en un acto con libreto de los señores Rojas y Lobo Regidor y música del maestro San José. Se trata de una obrita sin pretensiones, ligera, de verano, cuyo propósito solo era hacer pasar un rato agradable al público. Se cuenta que el actor Julián Romea solía preguntar antes de salir a escena: ¿Qué vino traerá hoy el público?. Si los espectadores se mostraban complacientes y aplaudían, para el gran actor el vino del público era de la mejor marca. Pero si la concurrencia se mostraba descontentadiza y rebelde, Romea opinaba que todos habían bebido peleón de la clase más ínfima. Según este símil, el vino del público del Recoletos fue la noche del estreno muy bueno, porque los espectadores paladearon alegremente el Lacrima-Christi, que los autores imaginan traído de Burdeos. La “canción en solfa”—como dicen los autores—que ensaya Lucrecia Arana, por ser el número más importante de una zarzuela que ha escrito el personaje que es su marido, tuvo tanto éxito que tuvo que repetirla. (La Época 18-7-1891)

Tan sólo cuatro días después, el 22 de julio, la Arana triunfaba de nuevo en el Recoletos en el estreno de El diablo en el molino, opereta cómica en un acto y dos cuadros, letra de los señores Cuartero y Vigarva, y música del maestro Taboada. En el molino donde se desarrolla la acción se dice que habitó el diablo, y un joven del pueblo para conquistar la mano de la joven a quien ama resuelve disfrazarse de diablo e impedir el matrimonio de su rival con la muchacha. La Arana sobresalió en el doble papel del joven y del diablo, y cantó un precioso dúo con la novia, interpretada por la Aceves, y entre grandes aplausos se repitieron el dúo, la leyenda y la canción del diablo. (La Época, 23-7-1891)

El 1º de agosto se estrenaba La fuente de los milagros en el mismo teatro, juguete cómico lírico en un acto con libreto de Sánchez Seña y música del Sr. Valverde (hijo). El autor hace una ingeniosa sátira del reclamo con que se anuncian como prodigiosas para la salud algunas aguas que de todo tienen menos de medicinales. En el balneario se reúnen varios personajes atraídos por la virtud curativa de sus aguas. Un sobrino, un tío y otro señor se enamoran de una joven que desempeña las funciones de cicerone, parte interpretada por la Arana, originándose escenas tan cómicas que el público no cesa de reír. Lucrecia Arana, que lució un caprichoso traje, “interpretó su papel con mucha gracia, cantó con el acierto de siempre y se hizo aplaudir ruidosamente”. (El Correo Militar, 3-8-1891)

El teatro de Recoletos cerró su temporada estival con una revista cómico-lírica, en un acto y varios cuadros, titulada Las cuatro estaciones,con letra de Luis Larra y Gullón y música del maestro Caballero …”una música inspirada, alegre y de factura exquisita. Hay un vals que dijo deliciosamente, como siempre, Lucrecia Arana, que se hará popular (…) para quien fueron los aplausos más nutridos”. (El Correo Militar, 20-8-1891)

Lucrecia Arana protagonizaría aún el 30 de agosto una función a su benefició en el Recoletos, …”que le proporcionó nuevos triunfos y le valió muchos y exquisitos regalos. En el Grumete cantó con mucho gusto su parte, y fue llamada a escena repetidas veces”. (La Época, 31-8-1891)

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2016-10-19T11:40:07+00:00 1 Ago, 2016|Noticias|
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