Ayer, lunes 20 de diciembre de 2021, el Gobierno de Navarra entregó al Ayuntamiento de Pamplona el busto del tenor Julián Gayarre, realizado por Mariano Benlliure. 
Su realización se remonta al verano de 1889, cuando Julián Gayarre, ya aquejado de salud, realizó el que sería su último viaje a Italia y pasó unos días en Roma con Marianito, como acostumbraba a llamar al escultor desde que le conoció cuando aún no había cumplido los veinte años, tiempo durante el cual Benlliure modeló su busto (bronce, 59 x 37,6 x 26,3 cm, firmado: M. Benlliure/ Roma, fundidor: Achille Crescenzi). Unos días después, desde Nápoles, Gayarre escribió a su amigo y biógrafo Julio Enciso: “En Roma pasé ocho días con el bueno de Mariano Benlliure (…) que me concluía el busto para llevarlo a la fundición, y a esta hora ya estaré fundido y terminada mi efigie en bronce”.
El 8 de diciembre de ese mismo año, durante la representación de El pescador de perlas de Bizet en el Teatro Real de Madrid, la bella voz “de ángel” del tenor se quebró por primera vez y, menos de un mes después, el 2 de enero de 1890, su voz y su vida se apagaron definitivamente.
Benlliure muy impresionado, ofreció donar y enviar desde Roma el busto fundido en bronce de Gayarre, para que se colocara en el vestíbulo del Teatro Real de Madrid. Después de exponerse en varios actos en memoria del gran cantante navarro, se colocó en el foyer del Teatro Real el 13 de enero de 1892. Allí permaneció, aunque con algunos paréntesis debido a diversas obras, hasta noviembre de 1925 en que se cerró el teatro, restituyéndose el busto a su autor, como se especificaba en el acta de donación.
Benlliure entregó el retrato del tenor roncalés su sobrino Valentín Gayarre, que permaneció en manos de la familia hasta 1944, en que decidieron donarlo al Ayuntamiento de Pamplona con el fin de que se exhibiera en el Teatro Gayarre para disfrute de todos los navarros. Por circunstancias inexplicables, en 1952, se integró al legado del violinista Pablo Sarasate para exponerse en el conservatorio, y entre 1965 y 1968 se trasladó al Palacio de Navarra, sede de Gobierno, donde ha permanecido hasta ahora, oculto para la ciudadanía.

En la Fundación Mariano Benlliure hemos recibido esta noticia con enorme alegría, ya que, por fín, después de casi 100 años, la obra de Benlliure volverá a ser admirada por melómanos y apasionados del arte. Todo gracias a la tenacidad de un gran amigo y melómano navarro, originario de Peralta, colaborador de la fundación, que rebuscó en diferentes archivos hasta reunir toda la documentación sobre los avatares del busto y, ante pasividad institucional, recurrió al Defensor del Pueblo, que recomendó al Gobierno de Navarra la devolución de la obra.

La noticia en la prensa: Diario de Noticias de Navarra; Diario de Navarra; Pamplona Actual