Juan Antonio Benlliure Gil

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Juan Antonio Benlliure Gil 2016-11-22T19:28:44+00:00

Juan Antonio Benlliure Gil

Valencia, 22.X.1860 – Madrid, 28.VI.1930

Este artista, miembro de la saga de los Benlliure, fue formado inicialmente, como sus otros hermanos, por su padre Juan Antonio Benlliure Tomás. No realizó estudios en la Academia de Bellas Artes de San Carlos, pero los continuó junto a su hermano José Benlliure, quien supuso siempre un importante apoyo a lo largo de su carrera. De él aprendió a manejar el pincel, aunque no con la misma soltura, y a hacer uso de una paleta de rico cromatismo y amplia gama de matices.

A los catorce años se traslada a Madrid con José, que había abierto allí un taller propio. Su estancia en la capital le permitió no sólo ir perfeccionando poco a poco un modo de hacer que comenzaba a perfilarse, sino que también pudo contemplar de primera mano la obra de los grandes maestros de la pintura y adquirir una mayor solidez en su formación.

En 1881 parte hacia Roma para instalarse junto a su hermano José, quien había marchado allí dos años antes, con la intención de afianzar su carrera dotándola de cierta internacionalización. En estos primeros tiempos practicó los asuntos de género que tan buena acogida tenían entre el público; sin embargo, aspiraba a consolidar su pintura en España con una medalla en la Exposición Nacional de Madrid. En 1884 presentó a este certamen el cuadro titulado Por la patria, donde se mostraba la dolorosa misión de un joven soldado que debe informar de la muerte de un compañero a su familia. El tema, de carácter narrativo y conmovedor, se alejaba de las épicas escenas de los cuadros de historia habituales en estas exposiciones, pero encajaba con un público proclive a este tipo de imágenes emotivas. Recibió una segunda medalla.

En la de 1887 participó con Muerte de Alfonso XII (El último beso), donde sumó al sentimentalismo del asunto, un carácter histórico contemporáneo que no dejó de llamar la atención. El lienzo, desigualmente recibido por la crítica y los espectadores, obtuvo un certificado de segunda medalla. Lo cierto es que, pese al empeño del pintor en la representación de la escena, mostraba ciertas dificultades en la composición y en la ejecución que no debieron pasar desapercibidas al jurado.

En la edición de 1892 conseguiría de nuevo una segunda medalla con la obra Una pecadora y condecoraciones en las de 1895, 1901 y 1920. Estos galardones, pese a no ser desdeñables, no culminaron las aspiraciones del artista valenciano.

Lo cierto es que hacía tiempo que había decidido especializarse en la realización de retratos, un tema en el que su estilo de factura cuidadosa encajaba a la perfección. La revalorización de este género en el siglo XIX, la nutrida demanda y su buen hacer le permitieron mantener una producción de relativa importancia durante varias décadas. Muy pronto se rodeó de una clientela privilegiada entre la aristocracia y la clase política.

La delicadeza de su carácter y su estilo descriptivo le llevaron a realizar numerosos retratos femeninos, en los que llegó prácticamente a especializarse. Alrededor de 1900 su estilo se moderniza: muestra a partir de entonces una concepción más sencilla del retrato, con figuras de medio cuerpo en ambientes poco decorados. Las figuras se recortan sobre un fondo neutro y la pincelada, aunque más sintética, no pierde su cualidad descriptiva. Con todo, siguió siendo un magnífico representante del retrato decimonónico y testigo de una generación.

Junto a los numerosos retratos que realizó de su familia, destacan: Retrato de J. F. Allende Salazar, Retrato de la Infanta Isabel, Retrato de la Reina Victoria Eugenia, Retrato de Amalio Gimeno. Retrato del Doctor Moliner, Retrato de Menéndez Pelayo, Retrato de la Marquesa de Villalba. Fue durante varios años conservador de los frescos de la Ermita de San Antonio de la Florida y profesor de pintura de la Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid.  

 

Bibliografía: M. Ossorio y Bernard, Galería Biográfica de Artistas Españoles del siglo XIX, Madrid, 1883, pág. 82; J. Ruíz de Lihory, Barón de Alcahalí, Diccionario Biográfico de Artistas Valencianos, Valencia, 1897, págs. 63-64; V. Vidal Corella, Los Benlliure y su época, Valencia, Prometeo, 1977; B. de Pantorba, Historia y crítica de las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes celebradas en España, Madrid, 1980; J. L. Díez, Muerte de don Alfonso XII (El último beso), en La pintura de historia del siglo XIX en España, Madrid, 1992, págs. 414-417; V. E. Bonet Solves, Tradición y modernidad en los retratos de Juan Antonio Benlliure Gil (1860-1930), en El arte español en épocas de transición. Actas del Comité Español de Historia del Arte, León, 1992, págs. 465-471; L. Enseñat Benlliure, Retratos de familia: retrato de una familia, en Los Benlliure. Retrato de familia, Valencia, 1998, págs.61-91; C. Reyero, ¡Por la patria!, en Ternura y Melodrama. Pintura de escenas familiares en tiempos de Sorolla, Valencia, 2003, págs. 270-271; F. Agramunt Lacruz, Juan Antonio Benlliure Gil, en La saga de los Benlliure, Valencia, 2006, págs. 125-129.

V. E. Bonet Solves

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