Joaquín Sorolla (1863-1923) y Mariano Benlliure (1862-1947) fueron dos de los más grandes y brillantes artistas de su época, con trayectorias artísticas paralelas, que compartieron desde muy jóvenes una fraternal amistad que se inició en Valencia y que duró toda su vida, hasta la prematura muerte de Sorolla en 1923, con tan sólo 60 años.

Esa gran amistad, que se extendió a sus familias, favoreció un continuo y fluido intercambio artístico. Sorolla retrató a Mariano Benlliure y a su familia en diferentes ocasiones, y le regaló algunas obras con expresivas dedicatorias como “a mi amigo”, “a mi hermano”. Por su parte, Benlliure, que modeló varios retratos del pintor, algunos por encargo del presidente de la Hispanic Society, esculpió también el busto de su hija María y de su suegro Antonio García Peris, y le regaló otras esculturas de menor formato en distintos materiales.

Ese conjunto de esculturas de Benlliure que se conservan en el Museo Sorolla, dispersas por diferentes salas y algunas no expuestas, se han reunido por primera vez en la sala I, acompañadas de algunos documentos como cartas, fotografías o cuadernos de apuntes, y conforman una pequeña muestra con la que el Museo Sorolla y la Fundación Museo Sorolla quieren recordar al escultor con motivo del 75 aniversario de su muerte.

La exposición, comisariada por Ana Muñoz Martín y Covadonga Pitarch Angulo, permanecerá abierta hasta el 2 de octubre de 2022. Se ha editado un pequeño pero muy cuidado libro-catálogo, que ha contado con la colaboración de las dos bisnietas de los artistas, además de fraternales amigas como lo fueron ellos, Blanca Pons Sorolla y Lucrecia Enseñat Benlliure.

Sorolla y Benlliure. Una amistad, dos artistas