A pocos meses del centenario de la conclusión del Mausoleo de Joselito en marzo de 1924, y de su presentación a toda la sociedad madrileña en el estudio de su autor, Mariano Benlliure, está en el aire su futuro.
Los graves problemas de conservación tanto del conjunto escultórico como de la estructura de la cripta sobre la que se alza, y su alto coste, así como el de la renovación de la parcela que ocupa en el cementerio sevillano de titularidad municipal donde se yergue desde 1926, son difícilmente asumibles para sus herederos.
Fue realizado por Benlliure por encargo de Ignacio Sánchez Mejías, yerno del famoso torero José Gómez Ortega (1895-1920). Es una obra que trasciende la pasión o el rechazo por la tauromaquia. Es sin duda, junto al mausoleo de Gayarre en Roncal, la obra funeraria mas importante de Mariano Benlliure, y una obra emblemática de la escultura española, cuyo valor histórico y artístico realmente no tiene precio.
En palabras de Andrés Amorós, «pocas veces ha conseguido un monumento funerario aunar como éste, la belleza plástica con el sentimiento, la tragedia con la serenidad, la soledad del héroe y la repercusión social de sus hazañas. La figura del diestro, en el mármol blanco, expresa una serenidad absoluta, sin el mas leve gesto de sufrimiento. En fuerte contraste, le rodea un coro popular, en bronce: hombres y mujeres sumidos en la absoluta desolación, niños llorosos y una jovencita que se tapa la cara, para disimular sus sentimientos».
No hay duda alguna en que merecería ser declarado BIC (Bien de Interés Cultural), y que tanto el Ayuntamiento de Sevilla como la Junta de Andalucía se comprometieran y asumieran su restauración y conservación en el tiempo.

