El grupo taurino monumental El coleo, fue realizado por Mariano Benlliure en 1911. Representa a un gran toro, casi de tamaño natural, que se revuelve llevando en su costado una vara quebrada, pisotea a un varilarguero de bruces y a su montura, al tiempo que un joven torero, de rasgos desencajados por el esfuerzo, le agarra frenéticamente por el rabo.
Lo modeló en barro a todo su tamaño en su residencia de Villalba entre el verano y el otoño de 1910. Se fundió en Campins y Codina, empleándose cinco toneladas de bronce. Se presentó en la Exposición Internacional de Arte de Roma en 1911, para después ocupar un lugar frente a la entrada del estudio madrileño del escultor, donde fue admirado por numerosas personalidades, incluido el torero Ignacio Sánchez Mejías, que no dudó en subirse al pedestal sorprendido por su tamaño y su verismo. Tras varias ofertas de compra rechazadas por el maestro, fue finalmente adquirida por Gómez Mena, rico terrateniente cubano, que exhibió la escultura en el jardín de su casa en el elegante barrio de El Vedado en La Habana, para después trasladarla al central azucarero familiar, Amistad, en Güines, donde permanece actualmente.
La limpieza y supuesta «restauración» de El coleo ha incluido la reintegración de una parte del rabo que había sido sustraída y que tras su recuperación se conservaba en el Museo de Güines. Los trabajos han sido realizados como trabajo de fin de carrera por una estudiante de 6º año de Licenciatura en Conservación y Restauración de Bienes Muebles en la Universidad de las Artes, ISA, la Habana, Cuba, con el patrocinio del gobierno del municipio cubano de Güines, coincidiendo con el 75 Aniversario de la muerte de su autor, el escultor valenciano Mariano Benlliure (1862-1947).

La restauración del grupo escultórico de Benlliure, planteada desde un punto demasiado agresivo desde nuestro punto de vista, ha consistido en:
– Una limpieza general con agua y detergente amoniacal, y compresas con pulpa de celulosa y disolución amoniacal. Además, donde aún persistía la suciedad, se aplicó ácido cítrico.
– Sellado de la fisura mayor con con bronce, y de las más pequeñas y los orificios con resina epóxica teñida.
– Después de aplicar un sellado de Incralac, se le dió una capa de cera micro cristalina y cera de abejas.
– Al final de cada proceso se realizaron enjuagues y secados con alcohol después de cada tratamiento químico.
– La pátina final de polisulfuro de amonio, se aplicó con calor.

Como se aprecia en las fotos se ha eliminado la pátina natural del grupo escultórico, en tonos verdosos, en lugar de haberse limitado a eliminar unicamente sulfatos y corrosiones nocivas. Además, se ha alterado el color natural con la aplicación de una pátina de polisulfuro de amonio con calor, que se podía haber evitado.
En conclusión, se han aplicado criterios excesivamente intervencionistas, que no han respetado el aspecto de la obra y han borrado la huella del paso del tiempo.